Primeros pasos para una cultura empresarial resiliente

Primeros pasos para una cultura empresarial resiliente
3 junio 2020 Rebeca

Primeros pasos para una cultura empresarial resiliente

Estamos pasando por una crisis sanitaria que ha desembocado en una crisis económica como consecuencia de la medidas tomadas para combatir la COVID-19.

Pero, como muchos expertos en historia y economía dicen, estas etapas de recesión son cíclicas y ocurren con más frecuencia de la que creemos.

Manos unidas antes de empezar un proyecto

Las empresas deben dedicar tiempo a construir una cultura organizacional resiliente que les ayude a resistir y adaptarse a cambios rápidos e inciertos. Además, la transformación digital es esencial para observar las etapas de incertidumbre desde esta perspectiva.

Por eso en este post vamos a adentrarnos en esta idea de empresa que genera unos hábitos para fortalecerse con el cambio. Ya en la web de Lumapps, han hablado de ello, y nosotros queríamos sumarnos a esta idea que nos parece de lo más interesante.

¿Qué es la resiliencia organizacional?

A lo largo del tiempo la definición de resiliencia empresarial ha ido evolucionando o introduciendo matices para completarla.

Sin duda, el significado más completo y claro que encontramos es el que aportó Gartnet en su último informe Mapa de ruta estratégico 2020 para la gestión de la continuidad del negocio.

Varios empleados haciendo networking

En dicho documento señala a las organizaciones resilientes como aquellas que se recuperan y prosperan tras la interrupción provocada en un negocio, porque resisten a los impactos de este hecho gracias una buena gestión de riesgo. También las define como empresas adaptativas, elásticas e incluso sostenibles de cara a esa interrupción.

Un desarrollo de la capacidad de recuperación organizacional es esencial.

El riesgo cero en una empresa, no existe

Es imposible que una empresa no se enfrente a ningún obstáculo de recesión por una base muy fuerte de resistencia que tenga. El riesgo cero no existe y las compañías están expuestas crisis. No pueden evitar al 100% que ocurran, pero sí que pueden realizar un arduo trabajo y estar preparadas para aminorar el impacto.

Si se da el hecho de que la crisis llegue, puede tener capacidad de enfrentarla e incluso generar oportunidad de nuevas ventajas competitivas.

¿Por qué es importante una cultura resiliente?

En un mercado cambiante como en el que nos movemos, se necesitan empresas más adaptativas y ágiles para que así en situaciones de cambios, la respuesta sea moderada y no genere caos.

Un desarrollo de la capacidad de recuperación organizacional es esencial porque así puede mantener una ventaja competitiva en el tiempo. Esto se consigue impulsando un rendimiento e innovación efectivos con lo que se consigue mejor adaptación de los objetivos comerciales a los cambios que se produzcan.

Chico anotando ideas en un esquema en la pizarra

Una organización con cultura resiliente es capaz de:

  • Ofrecer seguridad para gestionar y disminuir los riesgos en plena etapa de incertidumbre.
  • Aprender y crecer con infraestructuras físicas y digitales que transformen a las empresas en más adaptables a largo plazo.
  • Fomentar un empoderamiento del capital humano que se centre en un fuerte liderazgo empresarial y un equipo colaborativo y bien conectado.
  • Controlar los efectos emocionales con un buen sistema de liderazgo empresarial y una cultura resiliente para que la plantilla de trabajo sea capaz de gestionar los cambios sin niveles altos de ansiedad y estrés.

¿Cómo nos acercamos a una organización resiliente?

Construir una cultura resiliente depende de un proceso largo, pero en este post vamos a ofrecerte una introducción con algunos consejos para poder ir animando a tu empresa en esta forma de resistir a los cambios sobrevenidos.

Impúlsala con un liderazgo efectivo

Una persona que obtenga el liderazgo debe estar comprometida con la organización y con la plantilla de empleados.

Para crear una conexión más fuerte entre directivos, jefes y empleados resulta esencial proporcionar una comunicación de arriba abajo y horizontal.

Por ejemplo, se puede hacer uso de la intranet empresarial y aprovechar para compartir información corporativa e incluso permitir que empleados y líderes establezcan líneas de comunicación.

Abraza la transparencia y la comunicación

Ser transparente en las comunicaciones corporativas es la herramienta más poderosa para introducirse en una cultura resiliente.

Promover dinámica de comunicación y transparencia logran generar un vínculo más comprometido con la plantilla de empleados.

Genera espacios colaborativos

Otro de los pasos para adentrarnos en una cultura resiliente en la empresa, es tener en cuenta el ambiente laboral.

En ocasiones el lugar de trabajo puede ser estresante e incluso llega a cansar más que las tareas que hay que llegar a cabo. Además, existe la costumbre de enseñar a separar la vida personal trabajo en lugar de generar espacios que construyan un ambiente de trabajo más social.

Por eso, una buena forma de avance es dedicar un lugar para compartir y crear conexiones sociales con los compañeros.

Equipo de Nubalia reunido

En Nubalia estamos seguros de que una cultura resiliente es la mejor fórmula para afrontar las etapas de cambio

 

Invierte en gestión del conocimiento

Una buena gestión del conocimiento es imprescindible para desarrollar las capacidades oportunas para una recuperación.

En este sentido, se deben aprovechar las oportunidades que la tecnología ofrece para diseñar sistemas de gestión del conocimiento ágiles y abiertos.

Mediante el uso del cloud, el intercambio de conocimientos es más fácil y puede llegar a más usuarios al mismo tiempo.

Usa herramientas digitales de colaboración

Una cultura empresarial resiliente parte de la base de que hoy día el espectro de mercado es más extenso e incluso los equipos pueden estar separados por zonas geográficas u horarias.

Con esta premisa, para funcionar con eficacia es necesario aumentar la cooperación y el intercambio de información. Algo que puede lograrse equipando a la empresa con herramientas digitales de colaboración con las que el capital humano de una organización, puede centralizar sus esfuerzos y aumentar la productividad.

En definitiva y como decíamos al principio del post, implantar una cultura organizacional resiliente conlleva tiempo, pero las consecuencias, sobre todo en situaciones de incertidumbre, son notables.

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